29 enero, 2019

Pistas para la palabra secreta

El sospechoso iba de .... a.... 

Teniendo en cuenta en qué ciudad estaba y a qué ciudad se dirigía por las pistas de la biblia nos encontramos en el siglo I¿En qué provincia  donde pasó la mayor parte de su vida el sospechoso?

Palabra de 5 letras todas en minúscula


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Concilio de Pisa

Hablar del concilio de Pisa suena, de entrada, a rollo, pero aquel concilio que comenzó el 25 de marzo del año 1409, el que intentó poner fin al famoso Cisma de Occidente, es cualquier cosa menos rollo, porque fue uno de los más broncas y animados que se recuerdan.

Resultado de imagen de dos dedos


Se trataba de acabar con un problema grave: 

había dos papas reinando en la cristiandad



Resultado de imagen de tres  dedos dibujo


Bueno, pues cómo sería la que allí se lió, que cuando terminó el concilio en lugar de dos papas 

¡¡¡había tres!!!!!





Como el Cisma de Occidente lo estáis preparando vosotros, sólo decir que en el año que nos ocupa, 1409, la situación de la Iglesia pasaba de castaño oscuro.

Hacía treinta años que había dos papas mandando en paralelo, uno desde Aviñón y otro desde Roma. 
Cada vez que se moría uno de los dos papas, los cardenales de cada bando elegían sucesor, con lo cual el cisma seguía y seguía y no se solucionaba nunca. Aquello era insostenible; hasta que el rey de Francia Carlos VI dijo «ya basta». La única forma de solucionar esto era retirar toda obediencia a los dos y deponerlos; y, por cierto, uno de los dos papas era el nuestro, Benedicto XIII, el aragonés, el Papa Luna.

Los cardenales de uno y otro bando se alarmaron ante el enfado del rey francés, aparcaron sus diferencias un rato y se reunieron a ver qué hacían. 

De esta reunión salió el concilio de Pisa. Muy bien, pero resulta que el único que puede reunir un concilio y firmar todo lo acordado es el papa. Y como había dos y ninguno quería ceder el poder, aquel concilio era como de juguete. Lógico, ninguno de los papas contendientes iba a convocarlo para facilitar su expulsión.

Los papas se mantuvieron en sus trece (esta frase hecha procede precisamente de entonces, porque Benedicto XIII fue el que se mantuvo en sus ídem), así que el seudoconcilio los declaró herejes, los separó de la Iglesia y eligió a otro papa para sustituirlos, Alejandro V. No hay dos sin tres.

Y Alejandro V tuvo que buscarse otra sede, porque en Aviñón y Roma seguían amarrados a la silla los otros dos papas. Se fue a Bolonia y allí pasó su pontificado sin pena ni gloria hasta que lo envenenaron. Los otros dos estuvieron todavía cinco años más peleados.

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