08 enero, 2020

¿SOBREDOSIS DE ÉXITO?

Año 2016. En los Oscar, el premio al mejor actor se duda entre Philip Seymour Hoffman por su labor en "Capote" y Heath Ledger por su vaquero enamorado en "Brokeback Mountain". Gana el primero. A la mañana siguiente salta la noticia de que Hoffman ha sido encontrado muerto por sobredosis de heroína. Ledger ya murió por la misma causa hace seis años y recibió un Oscar póstumo por su papel de Joker en Batman. Curiosa mezcla de éxito y fracaso, aplauso y soledad, poder e impotencia. 

Resultado de imagen de jokerDebe ser muy difícil lidiar con el éxito si no tienes los pies muy puestos en una tierra firme. No puede uno entrar a hacer cábalas sobre los motivos de estas muertes, ni a especular con la vida privada de personajes a quienes no conoces más que por la prensa. 

Seguramente ahora saldrán biografías, comentarios y datos sobre la vida de Hoffman, como en su momento salieron sobre Ledger –y para el caso sobre otros triunfadores de vidas rotas y muertes prematuras como Amy Winehouse, Michael Jackson o Whitney Houston, sin ir muy lejos...

Resultado de imagen de AmyWinehouseUna se pregunta qué lleva a gente que, aparentemente, lo tiene todo, reconocimiento, una posición suficiente, el prestigio de una carrera sólida, a engancharse en espirales de autodestrucción como estas. Y, aun sin saberlo, lo que sí parece claro es que la apariencia de éxito no siempre lo implica, y es posible que en esas vidas hubiera buenas dosis de frustración, soledad o desamor. 

La vida es demasiado preciosa y demasiado breve siempre como para malgastarla en quimeras y en carreras contra uno mismo. Al final, la felicidad tiene que ver con las cosas más sencillas. 

Estas muertes absurdas tienen algo de recordatorio y llamada. Son un grito de alerta para que nos aferremos, con uñas y dientes, a todo lo que de verdad importa: la fe, el amor y la justicia.


Hace unos años se publicaba un estudio que indicaba que un uso excesivo de Facebook provocaba mayor probabilidad de caer en una depresión. 

La explicación parecía sencilla: en Facebook es más fácil encontrar triunfos que fracasos. 

La mayoría de los usuarios presume de éxitos, pero cuesta encontrar estados en los que se comparta la cara más dura de la vida. Así el pobre que esté pasando por una mala racha, al ver que sus contactos no hacen más que comunicar sus glorias, acaba hundiéndose más en su desolación. No solo en Facebook, en todos los ámbitos de relación nos es más fácil exponer nuestros éxitos que nuestras caídas y fallos. 

Lo cierto es que cuando compartimos esos fracasos, esas derrotas y caídas con alguien que nos acoge surge una corriente de comunión especial, nos sentimos más auténticos y vivimos ese fracaso como parte de una vida que es difícil y preciosa, que reta y recompensa, que golpea y que abraza. Así podríamos poner un sincero «me gusta» a esos momentos difíciles que también nos construyen.



Copia y contesta en tu cuaderno

0. En nuestra sociedad, ¿Qué consideramos «éxito»?

1.¿Por qué personas aparentemente exitosas y que lo tienen todo acaban tan mal?

2.Para una persona “normal”, ¿En qué consiste el éxito?

3.¿Puedes nombrar a algunas personas “exitosas” aunque no sean famosas?

4. Según nuestra sociedad, ¿Quiénes son unos “fracasados”? 

5.¿Cuál es el papel de los “fracasados” en nuestra sociedad? 

6.Piensa en ejemplos de personas, equipos…que antes de llegar al éxito han tenido que probar el fracaso. 

7.Según los criterios sobre éxito y fracaso en nuestra sociedad, ¿podríamos considerar a Jesús un fracasado?




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