27 septiembre, 2018

Valor y... ¡al toro!

Vamos a escuchar, antes de entrar en materia, un par de pasos dobles


Paquito el chocolatero


Paquito el Chocolatero es una composición musical española creada en 1937 por el autor español Gustavo Pascual Falcó, nacido en 1909 en la localidad de Cocentaina, provincia de Alicante. Según la SGAE  la composición musical española más interpretada del mundo y la más versionada, tanto en instrumentación como en letra.



El toro de tu sueño



¿Qué es un paso doble?


Hay distintas teorías sobre los orígenes de este baile. Según algunos investigadores, el pasodoble procede de la tonadilla escénica, una composición que en la primera mitad del siglo XVIII, se incluía en los entremeses y los bailes escénicos. 

 Otra hipótesis cree que este baile pudo originarse en Francia, donde se llamó pas-redouble, tocado por bandas para marchas militares desde 1780. Desde este país se fue desarrollando y extendiendo a otros territorios, como una marcha rápida de infantería que reglaba el paso de los soldados.

 Independientemente de estas versiones, sí está comprobada en España la existencia del pasodoble durante el siglo XVIII en los desfiles militares. 

  El pasodoble tuvo una segunda etapa, en el siglo XIX, en donde pasó de los desfiles militares a las fiestas taurinas y otros eventos populares, donde serviría como música de ambientación y desfile, funciones que conserva hoy en día. En este período taurino sería cuando al pasodoble se le incluyen elementos del flamenco, la jota, y sobre todo la incorporación de la cadencia andaluza.

  Además, el pasodoble tuvo una gran presencia en el teatro, la opera, y muy especialmente la zarzuela. Son muchas las zarzuelas que incluyen pasodobles para ambientar escenas que tienen que ver con lo taurino.


1. ¿Quién era «Paquito el chocolatero?
2. Busca la letra del pasodoble y léela despacio un par de veces ¿Te imaginabas esta letra? ¿Por qué?
3. Con la música de este pasodoble invéntate una letra sobre nuestra clase o sobre nuestro instituto, en general.



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Si miras ahora el título de este post verás que es «Valor y ...¡al toro!» este título no es mío, es de un autor de cómic español Francisco Ibáñez, es la cuarta aventura de Mortadelo y Filemón y me sirve de pretexto para hablaros de los toros.


¿Qué tienen que ver los toros con la religión?


¡Pues mucho! pero no los toros como criaturitas de Dios, sino los toreros y los que van a ver los toros.



Al rey Alfonso X ( el que «generosamente» nos dio dinero para que se construyera la catedral de Badajoz en 1274) no le gustaban los toros, a Isabel la Católica le horrorizaban, el Concilio de Trento condenó los espectáculos, el papa Pío V repartió excomuniones, los Austrias se pirraban por una buena corrida de toros, a los primeros Borbones les escandalizaba, a los últimos les va la marcha taurina… En fin, que no ha habido siglo sin bronca.



Pero vamos a la primera bula escrita en 1567...
¡que sigue vigente!


Año 1567, en el segundo año de su pontificado, Pio V dio en Roma la bula «DE SALUTIS GREGIS DOMINICI». Esto quiere decir que a partir del 1 de noviembre de 1567 el papa ratificaba y ponía en práctica lo aprobado unos años antes en el Concilio de Trento que consistía en excomulgar a perpetuidad a quien participase o estuviera involucrado en cualquier espectáculo en el que algún animal sufriese algún tipo de daño (incluida la muerte).

A pesar de que la mencionada bula solicitaba que la prohibición se pusiera en vigor inmediatamente, algunos  países la desoyeron, como España o Francia, otros la acataron (Italia) y alguno la adaptó (por ejemplo Portugal en el que se continuó celebrando corridas pero se dejó de matar al toro).

Pero vamos a lo nuestro que es lo que nos interesa. ¿Qué pasó aquí? Pues no se debió acatar mucho la bula porque en pleno siglo XXI sigue existiendo la lucha entre los taurinos y los antitaurinos.


El rey español Felipe II (S.XVI) hizo todo lo posible para que la prohibición fuese derogada, pero Pio V se opuso a cambiar ni una sola coma de su bula. 



¿Pero para qué sirve el ingenio humano sino para intentar trampear las prohibiciones?

Pues aquí se empleó el truco de relacionar los espectáculos taurinos con la religión, que era una forma de sacralizar el espectáculo. Por eso los toros acabaron unidos a fiestas religiosas y patronales.


Por ejemplo en el siglo  XIV  hubo peste en Badajoz y le prometieron a Dios que si los libraba de la peste cada año se correrían cuatro toros 

¿Qué tendría que ver una cosa con la otra?... 
Pero lo que se promete a Dios se tiene que cumplir por encima de la campana gorda.

En Almendralejo en 1804 le prometieron al evangelista san Marcos un toro si los libraba de los bandidos y las langostas...

Sin embargo, nos tenemos que preguntar porqué desde el Concilio de Trento los espectáculos con toros eran muy mal vistos por la Iglesia Católica. La verdad es que no tiene nada que ver con el animal.


  • ¿Por qué crees que desde 1563 se condenaron los espectáculos taurinos?

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