En nuestro instituto, un alumno de 3º ESO, Álex, tiene dificultades para relacionarse y suele ser objeto de bromas.
Un día, durante el recreo, varios alumnos lo encierran en el baño. Le quitan la mochila, le tiran agua encima y graban todo con el móvil.
Esa tarde el vídeo aparece en un grupo de WhatsApp.
- Al principio lo ven 8 personas.
- Luego 40.
- Después alguien lo sube a TikTok.
- Al día siguiente, medio instituto lo ha visto.
Lo peor es que muchos de los que lo reciben no insultan a Álex ni participan en la agresión. Simplemente miran el vídeo, se ríen, ponen un emoji o lo reenvían.
Tú recibes el vídeo.
Además, uno de tus mejores amigos te escribe:
«No seas pesado. Es solo una broma. No le han hecho nada.»
Pero sabes que, si denuncias quién ha enviado el vídeo, probablemente descubrirán que has sido tú y podrías acabar enfrentado con tu grupo.
Tu decisión
¿Qué haces?
A. No haces nada. Tú no has participado.
B. Borras el vídeo, pero no dices nada.
C. Pides en el grupo que dejen de compartirlo.
D. Se lo cuentas a un profesor aunque tus amigos puedan enfadarse contigo.
E. Hablas primero con quienes lo grabaron para intentar que lo eliminen.
F. Otra opción:
Y ahora empieza lo incómodo
Responde:
- ¿Cuándo empieza realmente la humillación: cuando lo graban, cuando lo comparten o cuando los demás se ríen?
- Si Álex nunca descubre quién vio el vídeo, ¿su dignidad ha sido dañada igualmente?
- ¿Una persona conserva su dignidad aunque todo el instituto se ría de ella?
- ¿Hay diferencia moral entre hacer daño y mirar mientras otros lo hacen?
- Si tu mejor amigo compartió el vídeo, ¿deberías defenderle porque es tu amigo?
- ¿Qué vale más en esta situación: la amistad, la lealtad al grupo o la dignidad de Álex?
- Imagina que Álex fuese alguien que te cae fatal. ¿Cambiaría tu respuesta? ¿Debería cambiarla?
- ¿Podemos perder nuestra dignidad por hacer algo horrible o la dignidad humana no se pierde nunca?
- ¿Qué significa realmente decir que una persona tiene dignidad por ser persona y no porque se la haya ganado?
- ¿Qué haría Jesús aquí? Y la pregunta más incómoda: ¿haría lo mismo que tú?
Si la dignidad humana solo se defiende cuando la víctima nos cae bien, quizá no estamos defendiendo la dignidad.
Estamos defendiendo nuestros gustos.