Europa era una princesa fenicia, hija del rey Agenor, que vivía en la zona del actual Líbano. Un día estaba tranquilamente en la playa recogiendo flores con sus amigas, en plan escena idílica… hasta que Zeus la ve desde el Olimpo y decide intervenir (como suele pasar, sin pedir permiso a nadie).
Para acercarse sin asustarla, Zeus se transforma en un toro blanco espectacular: grande, brillante, tranquilo… el típico que parece inofensivo pero esconde trama. Europa, confiada, se acerca, lo acaricia y acaba subiéndose sobre su lomo.
En ese momento, el toro se lanza al mar y nada hasta la isla de Creta. Allí Zeus recupera su forma divina y Europa se convierte en su compañera. De esta unión nacen varios hijos importantes, como Minos, que más tarde será rey de Creta y estará ligado al famoso mito del Minotauro.
