14 septiembre, 2026

La identidad del ser humano

¿Quién soy yo y qué hago aquí?

Bienvenidos a 4.º ESO.
Sí, ya sé: septiembre, madrugones, mochila, horarios nuevos y esa sensación de que el verano se ha evaporado como un helado al sol.

Pero tranquilos. Hoy no empezamos con un examen, ni con una lista interminable de definiciones. Hoy empezamos con una pregunta bastante seria, aunque parezca sencilla:

¿Quién soy yo?

Y no vale responder solo con el nombre, el curso, el equipo de fútbol, la música que escuchas o el número de seguidores que tienes. Eso forma parte de ti, claro, pero no lo explica todo.

  • Porque una persona no es solo lo que pone en su DNI.
  • No eres solo tus notas.
  • No eres solo tus errores.
  • No eres solo lo que otros opinan de ti.
  • No eres solo tu perfil, tu ropa, tus gustos o tus rarezas.

Eres mucho más.

¿Qué es la antropología cristiana?

La palabra antropología viene del griego:

  • anthropos significa «ser humano»
  • logos significa «conocimiento» o «estudio»

Así que la antropología estudia al ser humano: su origen, su cuerpo, su forma de vivir, su cultura, sus relaciones, su historia y su manera de comportarse.

Pero en clase de Religión vamos a mirar esta pregunta desde una perspectiva concreta: la antropología cristiana.


La antropología cristia na intenta responder, desde la fe cristiana, a preguntas como estas:

¿Quién es el ser humano?
¿De dónde viene?
¿Por qué tiene dignidad?
¿Es libre?
¿Tiene responsabilidad?
¿Está hecho solo de cuerpo o hay algo más?
¿Qué relación tiene con Dios, con los demás y con el mundo?

Para el cristianismo, el ser humano no es un accidente sin importancia, ni una cosa más dentro del universo. Es alguien con valor propio. Una persona con dignidad.

Y aquí viene una idea clave:

Para la visión cristiana, cada persona tiene una dignidad que no depende de sus notas, de su físico, de su éxito, de su dinero, de su popularidad ni de si le cae bien a los demás.

  • Tu dignidad no se gana.
  • Tu dignidad no se compra.
  • Tu dignidad no se pierde por suspender, equivocarte o tener un mal día.


La gran pregunta: ¿nos conocemos de verdad?


Vivimos en una época en la que sabemos muchas cosas.

Sabemos buscar información en segundos.
Sabemos hacer fotos, vídeos, memes, stories y trabajos con IA.
Sabemos mandar mensajes a toda velocidad.

Pero hay una cosa que no siempre sabemos hacer: mirarnos por dentro sin hacernos trampas.

A veces sabemos más de un famoso, de un influencer o de un personaje de una serie que de nosotros mismos. Y eso es un poco fuerte, la verdad.

Por eso, en esta primera clase vamos a empezar el curso con una actividad sencilla, pero importante.

No vamos a estudiar al ser humano como si fuera una pieza de museo. Vamos a empezar por nosotros.


Actividad: carta a mi yo del futuro


Vas a escribir una carta a tu yo de junio de 2027.

Pero atención: no queremos la típica carta aburrida de:

«Hola, espero que hayas aprobado todo y que te vaya bien. Adiós.»

No. Eso no cuela. Esa carta tiene menos emoción que una tostadora desenchufada.

Quiero una carta real. Una carta con cabeza y corazón.

Puedes hablar de:

  • Cómo empiezas este curso.
  • Qué esperas conseguir.
  • Qué te preocupa.
  • Qué cosas quieres mejorar.
  • Cómo estás con tus amigos.
  • Cómo estás con tu familia.
  • Qué cosas te hacen feliz.
  • Qué cosas te cuestan.
  • Qué relación tienes con Dios, con la fe o con las grandes preguntas de la vida.
  • Qué persona te gustaría ser cuando termine el curso.
  • Qué no quieres perder de ti.
  • Qué te gustaría dejar atrás.

No tienes que escribir lo que queda bonito.
Tienes que escribir algo que sea tuyo.

Puedes ser sincero. Puedes tener dudas. Puedes decir que no sabes qué pensar sobre algunas cosas. Eso también forma parte de conocerse.

Algunas frases para empezar

Si no sabes cómo arrancar, puedes usar alguna de estas ideas:

Querido yo de junio de 2027...

  • Este curso empieza y yo me siento...
  • Ahora mismo, lo que más me preocupa es...
  • Me gustaría que al final de curso hubieras conseguido...
  • No quiero que se te olvide que...
  • Espero que hayas sido valiente en...
  • Me gustaría que cuidaras más...
  • Sobre Dios, la fe o la vida, ahora mismo pienso que...
  • Este año quiero aprender a...
  • Si las cosas se ponen difíciles, recuerda que...

Esta carta no es solo una actividad de clase. Es una pequeña cápsula del tiempo.

Hoy escribes desde septiembre. En junio la leerás con otros ojos.

Y quizá descubras algo importante: que crecer no es solo cumplir años, aprobar asignaturas o pasar de curso.

Crecer también es aprender a preguntarte quién eres, qué quieres hacer con tu vida y qué tipo de persona estás construyendo cada día.

Porque al final, esa es una de las grandes preguntas de la antropología cristiana:

¿Qué significa ser persona?

Este vídeo te puede dar alguna idea de lo que te estoy pidiendo.





La Biblia CREBA