27 enero, 2026

💡 La lámpara viajera de la Catedral de Badajoz💡

O cómo una lámpara gigante acabó en el sitio correcto… por descarte

Si entras en la Catedral de Badajoz y levantas la cabeza, verás una lámpara enorme, descomunal, exagerada. No está ahí por casualidad. Tampoco es medieval. Y no, no la hicieron pensando en la catedral. Error número uno de la historia.

Una lámpara demasiado ambiciosa

En el siglo XIX, en Madrid, alguien tuvo una idea brillante. Literalmente. Querían una lámpara gigantesca para el Congreso de los Diputados, el lugar donde se reunían los políticos. Tenía que impresionar, dar solemnidad y decir: “aquí manda el Estado”.

La fabricaron en bronce dorado

con más de 108 brazos

varios metros de altura y 

un peso cercano a 3.700 kilos.


Pero... Houston, tenemos un problema

Cuando intentaron colgarla en el techo del Congreso, alguien hizo una cuenta rápida y pensó:
“Si ponemos esto aquí arriba… el techo puede venirse abajo”.

Resultado:

– La lámpara era demasiado pesada.
– Demasiado grande.
– Demasiado todo.

Así que la dejaron guardada en un almacén, apagada, triste y sin cumplir su destino. Una lámpara diseñada para brillar… abandonada.

 Viaje inesperado a BADAJOZ

Años después en 1878, el extremeño Adelardo López de Ayala, PRESIDENTE DEL CONGRESO DE DIPUTADOS (1878-1879) tuvo una idea mucho más sensata:

“¿Y si la mandamos a la Catedral de Badajoz? Allí hay espacio de sobra”.

Dicho y hecho.

La desmontaron en muchas piezas, la subieron a un tren  envuelta en 20 cajas y la enviaron a Badajoz. Antes de colgarla, eso sí, tuvieron que reforzar el techo de la catedral, porque la lámpara seguía siendo un monstruo de metal.


Finalmente, la lámpara se colgó el 20 de noviembre de 1879 y se encendió de forma oficial en la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre de ese año.

De velas a electricidad o vida después de las velas 

Al principio funcionaba con velas, lo que implicaba bajarla entera cada vez que había que encenderlas.
Más tarde, con la llegada de la electricidad, la adaptaron a bombillas, porque el progreso también existe dentro de las catedrales.

¿Por qué es tan especial?

  • No se hizo para una iglesia, sino para el poder político.

  • No tiene decoración religiosa, sino símbolos civiles y monárquicos.

  • Es una de las lámparas más grandes de España.

  • Y demuestra algo importante: no todo llega a su sitio a la primera, pero puede acabar donde realmente encaja.


Para pensar 

Esta lámpara nos recuerda que:

  • Las cosas pueden tener un propósito distinto al original.

  • A veces, lo que no encaja en un lugar, brilla en otro.

  • Incluso los errores históricos acaban formando parte de la historia.

Así que la próxima vez que entres en la Catedral de Badajoz y la veas colgando ahí arriba, recuerda:

  • esa lámpara no cayó del cielo: vino del Congreso. 
  • Y llegó porque el techo dijo “hasta aquí”.
¡CONTESTA en tu cuaderno!

Si la lámpara pudiera hablar, ¿qué le diría hoy a la Catedral de Badajoz sobre su vida anterior en el Congreso y por qué cree que aquí, en la catedral,  “encaja” mejor?