21 enero, 2026

Taller de corrección de la carta

Pulir sin destrozar

Hoy no vamos a escribir cosas nuevas.
Hoy vamos a hacer algo mucho más duro: mejorar lo que ya habéis escrito.

Porque escribir la primera versión es fácil.
Lo difícil es admitir que se puede hacer mejor sin llorar en el intento.

1. Poner las cartas sobre la mesa

Antes de empezar, una verdad incómoda: Nadie escribe bien a la primera. Nadie.
Ni los escritores famosos, ni los periodistas, ni yo cuando mando un WhatsApp rápido y luego me arrepiento.

Así que hoy no vamos a corregir para humillar.
Vamos a corregir para que vuestro texto pase de “está bien” a “esto dice algo”.

2. Tres tipos de cartas

Escuchad bien porque esto os va a ahorrar tiempo.

Hay tres tipos de cartas:

Primera. La carta Wikipedia.
Tiene datos, pero no tiene alma.
Parece escrita por alguien que ha estudiado, no por alguien que ha pensado.

Segunda. La carta postureo.
Queda muy educada, muy correcta…y totalmente vacía. Como un discurso político en campaña.

Tercera. La carta real.
No es perfecta. Pero suena a persona.
Y eso vale más que cien frases bonitas.

Hoy vamos a intentar que todas vayan hacia el tercer tipo.

3. Intercambio sin drama

Ahora, intercambiad vuestra carta con el compañero de al lado.

No vais a corregir como profes enfadados. Vais a leer como lectores normales.

Y solo vais a responder a tres preguntas muy simples:

  1. ¿Qué parte te ha parecido más auténtica?

  2. ¿Qué parte te ha sonado a texto de libro?

  3. ¿Dónde te has aburrido un poco? Sé honesto. No pasa nada.

Nada de tachar todo. 

Nada de destruir egos. 

Esto no es un juicio. Es un taller.

 4. El semáforo

Ahora recupera tu carta y vuelve a leerla y márcala  con colores imaginarios.

  • Verde: frases que funcionan.
  • Amarillo: frases que se pueden mejorar.
  • Rojo: frases que no dicen nada y hay que rehacer.

No duele tanto si lo haces tú antes de que lo haga otro.

 5. Mi turno 

Ahora yo voy a leer en voz alta tres tipos de frases.
No digo de quién son, así que respirad tranquilos.

Frase tipo A:
“Los militares realizan una labor muy importante para nuestra sociedad.”
Correcta. Sí. Interesante. No.

Frase tipo B:
“No sabía casi nada de los militares hasta que empecé este trabajo.”
No es brillante, pero es honesta. Y la honestidad siempre gana.

Quiero que cambiéis al menos dos frases de vuestra carta para que suenen más como la segunda.

6. Momento «CHATI» 

Ahora viene la parte moderna: vais a copiar vuestra carta y pegarla en una IA.

Le vais a pedir algo muy concreto, por ejemplo:

  • Mejora este texto, pero mantén mi estilo y no lo hagas demasiado serio.
  • Mejora este texto para que suene más natural y más a persona real, no a libro.
  • Arregla este texto quitando frases demasiado típicas o que suenen a copia.
  • Reescribe este texto para que no parezca escrito por una máquina, sino por alguien de mi edad.
  • Reescribe este texto manteniendo mi forma de hablar y sin poner palabras raras
  • Mejora este texto manteniendo mi estilo, hazlo más claro y más auténtico, pero sin que pierda mi manera de expresarme.

La IA os dará una versión mejorada. O eso intentará. Puede que la primera respuesta no os guste, podéis volver a intentarlo tantas veces como queráis.

Importante:

Chati no es la autora.
Es solo la ayudante que sugiere cosas.

Chati no es mentirosa.
Es solo la que te dice cómo sonar más convincente sin pasarte de listo.

Chati no es un genio.
Es la que te empuja para que tú  lo seas .

Resumiendo:
Chati no hace el trabajo.
Te ayuda a que tu trabajo no dé vergüenza ajena.

7. La versión final: tú mandas

Ahora viene lo importante de verdad. Coged la versión que os ha dado Chati y:

  • cambiad lo que no suene a vosotros,

  • quitad lo que parezca demasiado perfecto,

  • añadid una frase que solo podríais decir vosotros.

Resultado final: una carta mejorada, pero con vuestra voz.

Esa es la que se entrega al concurso








Os voy a decir algo que no se dice mucho en clase.

Escribir bien no es tener talento. Es tener paciencia.

Y hoy habéis hecho algo que mucha gente adulta no sabe hacer: mirar vuestro propio texto y decir
“vale, esto se puede mejorar”.

Eso no es de estudiantes. Eso es de gente que aprende de verdad.