Hoy no vamos a hacer una actividad bonita.
Ni emotiva.
Ni tranquilizadora.
Hoy vamos a hacer algo peor: vamos a mirarnos sin quedar bien.
Vamos a empezar fuerte.
Decidme personas o profesiones a las que sí se suele agradecer algo en Navidad.
Aquí empiezan las molestias. Porque de repente aparecen personas que limpian, que cuidan, que reparten, que trabajan cuando dormimos, que sostienen la vida diaria sin aplausos, sin discursos y sin tarjetas de agradecimiento. Personas que solo existen cuando faltan.
Porque agradecer obliga. Reconocer obliga. Y mirar de frente a quien sostiene tu comodidad te quita la excusa de la indiferencia.
Ahora vais a trabajar en parejas. Pero no para hacer algo bonito. Cada pareja va a elegir un colectivo al que todos usamos y casi nadie agradece. No vale elegir el más dramático. No vale elegir el que te haga quedar mejor. Tenéis que elegir uno que os incomode un poco.
Cuando lo tengáis, vais a responder a tres preguntas sin rodeos:
- quiénes son,
- por qué no les damos las gracias,
- y qué pasaría si mañana decidieran dejar de hacer su trabajo. No “qué pasaría en general”. Qué te pasaría a ti.
Después, cada grupo hablará un minuto. Y mientras habláis, yo no voy a asentir ni a aplaudir. Voy a hacer preguntas incómodas:
- ¿Quién se beneficia?,
- ¿Quién sale perdiendo?,
- ¿por qué esto nunca aparece en los agradecimientos públicos?
Aquí no buscamos consenso. Buscamos tensión.
Y ahora viene la parte religiosa, pero sin dulces ni villancicos. En el cristianismo, dar gracias no es buena educación. Es una toma de postura. Por eso Jesús nunca agradece a los que ya tienen poder, reconocimiento o voz. Siempre se coloca donde molesta: con los invisibles, los descartables, los que no cuentan.
No porque sea bonito.
Sino porque lo contrario es injusto.
Para terminar, no vamos a debatir más. Vais a escribir una sola frase. Una. En silencio. No se comparte. No se corrige. Pero tiene que ser honesta:
¿De quién te aprovechas todos los días sin darle las gracias? No “la sociedad”. No “el sistema”. Tú.
«GRACIAS A
QUIEN NO NOMBRAMOS»
Alumnos (dos) :
___________________________
Curso: ___________________________
Fecha: ___________________________
1. EMPEZAMOS
Escribe tres personas, trabajos o colectivos de
los que te beneficias a diario sin pensar en ellos.
No expliques nada todavía. Escríbelos y sigue.
2. ELIGE UNO (NO EL MÁS BONITO)
De los tres anteriores, elige UNO SOLO, el que
menos suele recibir agradecimientos. He elegido:
3. PREGUNTAS
INCÓMODAS (RESPONDE CON FRASES COMPLETAS)
1️. ¿Por qué casi nadie da las gracias a este colectivo/persona? (No pongas “porque es su trabajo” sin explicarlo).
2️. ¿Qué obtienes tú gracias a lo que hace esa persona o colectivo? (Sé concreto. Piensa en tu vida diaria).
3️. ¿Qué pasaría en tu día a día si mañana dejaran de hacerlo? (No en general. En tu vida).
4. AHORA VIENE
LO DIFÍCIL
4️. Escribe una frase que empiece así:
Nunca les doy las gracias porque… (Escribe lo primero que te salga. Luego sigue).
5️. ¿Qué excusa solemos usar como sociedad para no agradecer a este tipo de
personas?
5. CONEXIÓN CON
RELIGIÓN (SIN FRASES VACÍAS)
6️. En el mensaje cristiano, Jesús se fija siempre en personas invisibles. ¿Por qué crees que esto molesta más que hablar de valores en
general?
7️. ¿Qué diferencia hay entre decir “gracias” y reconocer la dignidad de
alguien?
6. MIRADA
PERSONAL (Cada uno de la pareja lo escribe de manera individual)
8️. Escribe una
situación concreta en la que te hayas beneficiado del trabajo o esfuerzo de
alguien sin reconocerlo.
9️. ¿Qué te incomoda más de esta actividad?
(Marca una opción y explica).
☐ Pensar en mí
☐ Reconocer privilegios
☐ No poder echar la culpa a “otros”
☐ Tener que escribirlo
☐ Otra: ______________________
Explicación:
7. FRASE FINAL
10. Termina esta frase con total sinceridad:
Después de esta
actividad, me doy cuenta que…
PARA CERRAR (NO SE CONTESTA)
La gratitud no
es educación.
Es una posición moral.
Lee la frase.
Entrega la hoja.
