23 octubre, 2018

Filoctetes 2

Soy Filoctetes








TRABAJO 2: FILOCTETES





Reliquias...¡todas falsas!, menos alguna.

Desde que Elena, santa Elena la mamá de Tino, … Constan-tino, el primer emperador romano-cristiano de la Historia, se convirtiera en una descubridora compulsiva de reliquias, esto ha sido un no parar.

Hoy celebramos a Santa Elena que rescató la Santa Cruz de Cristo

¿Quién era Elena?  Evidentemente, no nació santa. Nadie nace santo. Aunque TODOS, absolutamente todos estamos llamados a la santidad. Pero la santidad será otro tema de clase, ahora vamos a conocer un poco a  Elena que nació en el año 270 en Bitinia . Por cierto, ¿sabías que a Julio César lo llamaban «la reina de Bitinia»?



Era hija de un hostelero y en su juventud era muy hermosa.Un día pasó por esas tierras un general muy famoso del ejército romano, llamado Constancio Cloro. Se enamoraron y se casaron. La pareja tuvo un hijo al que llamaron Constantino.
Años después el emperador de Roma, Maximiliano, ofreció a Constancio Cloro un cargo como su colaborador más cercano, pero con la condición de que repudiara a su esposa Elena y se casara con su hija. Dejándose llevar por su ambición al poder, Constancio repudió a Elena.
La Santa sufrió un humillante abandono durante 14 años. Sin embargo, en medio de la soledad conoció a Dios y se convirtió al cristianismo.

Cuando murió Constancio Cloro, Constantino fue proclamado emperador por el ejército.

Antes de la batalla de Saxa Rubra contra sus enemigos en el puente Milvio en Roma, Constantino tuvo un sueño donde Cristo le mostraba la Cruz y le decía: «Con este signo vencerás». Al día siguiente, el emperador llevó la Cruz en el combate y venció.

Tras la victoria en el año 313, Constantino decretó la libre profesión de la religión católica y expandió el cristianismo por todo el imperio.


Pero os iba a hablar de las reliquias: ¿Qué es una reliquia?

Cruces, clavos, coronas de espinas, pañales -sucios, claro-, plumas de ángeles y arcángeles, (siempre me he preguntado de dónde habrá salido la genial idea de pintar a los ángeles con alas recubiertas de plumas de pollo...), prepucios, pajitas de la cuna, algún que otro cinturón o peineta que se dejó la virgen en la Tierra antes de su Asunción… ¡En fin!

El tráfico de reliquias se convirtió en uno de los negocios más boyantes y estrafalarios de la Edad Media y en una estafa de proporciones bíblicas que solo se aprovechaba de la ignorancia de las gentes.

Volvamos a santa Elena, por allá por el año 316 se puso a buscar y a rebuscar todas las cosas que rodearon a Jesús en vida; ya sabemos que de Él no podía encontrar nada (¿seguro?) porque había resucitado.

Santa Elena encontró el sepulcro (vacío, claro)  la cruz (en realidad encontró las tres cruces), la corona de espinas, los tres clavos y los restos completos de los tres Reyes Magos. Aquí es donde empezamos a ponerlo todo en tela de juicio...y empezamos a pensar en el trafico fraudulento y el negocio de la reliquias que se organizó sobretodo en la Edad Media.


Todo lo que encontró santa Elena nos lo cuenta Rufino de Aquilea que en el siglo cuarto dijo que Santa Elena: 



“Comprendió por revelación que la cruz fue enterrada en una cámara subterránea de la Tumba de Nuestro Señor…


Dios recompensó a esta santa Emperatriz mucho más de lo que ella se atrevió a esperar: porque, además de la Cruz, ella también descubrió otros instrumentos de la Pasión”.

Sin embargo la leyenda aurea de Jacobo de la Vorágine del siglo XIII indica detalles  antisemitas sobre el hallazgo de la cruz. 


Se dice allí que Elena, al llegar a Jerusalén, se reunió con los judíos que vivían allí pues le habían dicho que ellos tenían escondida la cruz. Ellos se negaron a decirle dónde la tenían, pues había una profecía que indicaba que si era encontrada por los cristianos «desde ese momento la gente judía no reinaría más». 

Entonces, Elena montó en cólera y amenazó quemar a todos los judíos de la ciudad y ante tal amenaza, le fue entregado un tal Judas que, según decían, sabía el lugar donde había sido escondida la cruz. 

Tras diversas torturas, consintió en llevar a la emperatriz al lugar y al estar sobre él, se difundió un perfume y un leve temblor del suelo. 

Judas se convirtió, se bautizó tomando el nombre de Ciríaco y él mismo cavó hasta encontrar las tres cruces que estaban bajo aquel sitio. Luego las colocó a los pies de la emperatriz. 

Para descubrir cuál de las tres era la del Señor, Elena hizo detener un cortejo fúnebre que pasaba por allí y acercó al muerto a cada una de las cruces. Ante la última, el muerto resucitó y se pudo comprobar así que esta era la cruz verdadera. 

Ciríaco, según esta leyenda habría sido obispo de Jerusalén tras Macario.

Una vez Elena encontró la vera cruz la dividió en tres partes:


  • Una la dejó en Jerusalén
  • Otra la envió a Constantinopla
  • Y la tercera la envió a Roma
Hoy en día hay trozos de la cruz, los famosos Lingnum Crucis, por todo el mundo católico.

En Extremadura:

  • En la Catedral de Badajoz
  • La Cofradía de la Vera Cruz de Badajoz .
  • En el Monasterio de Guadalupe
  • La Cofradía de la Vera Cruz de Plasencia.
  • En la catedral de Plasencia  se expone una sagrada espina de la corona que  portó Jesús.
  • En Puebla del Maestre tienen por patronas del municipio a las sagradas reliquias. Desde hace dos siglos y medio, en un relicario ubicado en la capilla del sagrario de la parroquia del Salvador del mundo guardan lo que consideran una espina de la corona; un pedazo de manto, un trozo de esponja y un segmento de cuerda, todos objetos que habrían estado en contacto con Jesús de Nazaret, así como un fragmento de la síndone y otro lignum crucis.
  • En el palacio cacereño de los duques de Abrantes se veneró uno de los lignum crucis más grandes de toda la cristiandad. Según la leyenda, el cardenal de origen placentino Bernardino López de Carvajal y Sande habría sustraído la reliquia cuando ejerció como titular de la basílica de la santa Cruz de Jerusalén (Roma), trayendo la pieza hasta Extremadura. 

En el resto de España, entre otros lugares, hay Lignum Crucis en: 

Como podéis comprobar no hay provincia en España que, al menos, no tenga tres o cuatro pueblos, o la misma capital, con alguna reliquia de la vera cruz.


¿Y los clavos?La historia de los clavos que usaron tanto para clavar a Cristo a la cruz como para el cartel de I. N. R. I. está rodeada de un halo de leyenda y misterio.

Para poder hablar de este tema, primero debemos atender una cuestión capital cuántos  clavos que se usaron. 

Está muy discutida la cantidad que se usó para crucificar a Cristo, sobre todo en lo referente a cómo le clavaron los pies: por separado, usando por lo tanto dos clavos más los dos para los brazos, o si, por el contrario, fueron clavados usando un solo clavo, colocándole un pie encima del otro.


Por lo tanto se discute si los clavos fueron tres o cuatro. Existe también la idea de que a Cristo se le colocó un suppedaneum, es decir, una plataforma para apoyar los pies. Según esto último, tan solo debió bastar con un clavo para cada brazo.

Cristo cuatro clavos

Volvemos con santa Elena: los clavos fueron encontrados por ella todavía clavados en la cruz y eran tres.


  • Hizo fundir dos de los clavos, 
    • uno de ellos para incluirlo en la coraza de su hijo, y 
    • con el segundo se realizó un freno para su caballo. Con esto, Helena pensó que su hijo tendría protección divina en sus futuras batallas.
  • El tercero lo tiro Constantino al Adriático para detener una tormenta
  • Sin embargo, se dice que otro de estos clavos (sería el cuarto) fue fundido e incluido en la conocidísima Corona de Hierro,  usada para la ceremonia de coronación de los reyes de Italia desde la Edad Media. Concretamente este clavo se fundió para darle la forma de una lámina circular de hierro que se incorporó a la corona por la parte interna.



Corona de Hierro


Durante la Edad Media, el territorio de Italia llegó a formar parte del Sacro Imperio Romano Germánico cuyo emperador más conocido en la Alta Edad Media fue Carlomagno. 

Los emperadores del Sacro Imperio eran coronados tres veces: 
  • una como rey de Italia, 
  • otra como rey de Alemania y 
  • otra como Emperador. 

En el 775 a Carlomagno se le colocaba esta Corona de Hierro, lo que para algunos pudo ser otro motivo más del legendario estatus semidivino de este emperador.


Imagen relacionada



Para ejemplificar de nuevo lo anecdótico de este objeto, podemos remontarnos a la Edad Contemporánea, más concretamente al inicio del siglo XIX, para ver cómo otro gran personaje de nuestra historia se relaciona con la Corona de Hierro. 

Ni más ni menos que del mismísimo Napoleón Bonaparte, que se autoproclamó rey de Italia. Es otra de esas anécdotas que nos hablan del ego de este gran personaje.





Corona de Hierro en la actualidad. 
Se halla en la capilla de Teodolinda de la catedral de Monza.



3º Evaluación

Hecho con Padlet

2ª Evaluación

Hecho con Padlet

1ª Evaluación

Hecho con Padlet