19 diciembre, 2024

Villancicos

Los extraños visitantes: unos hombres sabios

De todos los episodios de la infancia de Jesús, tal vez el más conocido es el de los Reyes Magos. ¡Quién no recuerda cada año, al llegar la Navidad, a aquellos misteriosos personajes que arribaron a Belén de tierras lejanas, envueltos en sus exóticos atuendos, para ofrecerle al Niño Dios sus presentes de oro, incienso y mirra!

El único evangelista que conserva el recuerdo de este hecho es San Mateo (2,1-12). Según él, procedían de algún lugar de Oriente, y lograron encontrar a Jesús gracias a una misteriosa estrella que los guio por el camino.

Este episodio está tan grabado en la mentalidad popular, que millones de niños en todo el mundo creen que los Reyes Magos todavía siguen viniendo cada año, en la madrugada del 6 de enero (día de su fiesta), a dejarles a ellos también algún regalo en sus zapatitos.

Pero ¿qué sabemos exactamente de esos Magos? ¿De dónde procedían? ¿Por qué desaparecieron de la historia sin dejar rastros, siendo que fueron los primeros extranjeros en descubrir el secreto del Niño Dios escondido en la criatura que habían visto en Belén?

Tres ideas que corregir

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el Evangelio de San Mateo no dice que los Reyes Magos fueran ni tres, ni Reyes, ni Magos.

En efecto, Mateo no habla de “tres”, sino de “unos” Magos que llegaron de Oriente (Mt 2,1), sin precisar exactamente el número.

Tampoco dice que se tratara de “Reyes”. Sólo dice “Magos”. No debemos, pues, imaginarlos como monarcas de ningún lado.

Finalmente, no eran “Magos” en el sentido actual de la palabra, es decir, no eran personas que realizaban trucos de magia. En la antigüedad se llamaba “magos a los estudiosos de las ciencias secretas, a los sabios, especialmente a los que investigaban el curso de las estrellas en el cielo; eran algo así como los científicos de la época. Por lo tanto, a los “Magos” de Mateo hay que considerarlos como astrónomos, representantes del saber y de la religiosidad pagana de aquel tiempo.

Pero ¿es posible que el episodio de los Magos sea verídico, y que estos personajes se presentaran realmente en Belén cuando nació Jesús? Si analizamos el relato a la luz de las noticias históricas y científicas que tenemos, más bien parecería que no. Veamos por qué.

Muchas preguntas sin respuestas

a) Una estrella que guíe a los magos desde Oriente hasta Jerusalén (es decir, de este a oeste), luego de Jerusalén a Belén (es decir, de norte a sur), y finalmente se detenga sobre una casa (Mt 2,9), es un fenómeno astronómico imposible de aceptar. Por otra parte, tendría que haber quedado registrado en alguna crónica de la época, cosa que no sucedió.

b) Dice Mateo que, al enterarse Herodes de que había nacido el rey de los judíos, se asustó. Y agrega: “Y con él, toda Jerusalén” (2,3). Pero ¿por qué el pueblo de Jerusalén, que odiaba a Herodes y que justamente esperaba con ansias el nacimiento del Mesías, se iba a asustar, en lugar de alegrarse en silencio?

c) El relato cuenta que Herodes convocó a los Sumos Sacerdotes y escribas para que lo ayudaran a averiguar dónde había nacido Jesús (2,4). Pero tal reunión resulta imposible, pues sabemos que los sacerdotes y escribas de Jerusalén tenían muy mala relación con Herodes, y que el Sanedrín no estaba a su disposición desde que el monarca, unos años atrás, había mandado a asesinar a varios de sus miembros.

d) El v.4 da a entender que el nacimiento del Mesías en Belén era un dato recóndito, y difícil de saber; y que hubo que convocar a una junta de estudiosos y expertos para poder averiguarlo. Pero Juan 7,42 afirma que todo el mundo conocía que el Mesías debía nacer en Belén; y por lo tanto no hacía falta ninguna reunión de eruditos para saberlo.

¿Cómo no hallaron la casa?

e) La actitud de Herodes frente a los Magos también resulta poco creíble. Está asustado nada menos que por la posible aparición de un rival al trono. Y en un asunto tan delicado, ¿deposita toda su confianza en estos extraños personajes recién llegados? ¿Por qué no manda al menos a sus hombres tras ellos para asegurarse de cualquier descubrimiento?

f) Podemos imaginar el revuelo que causarían, en una pequeña aldea como Belén, la llegada de estos insólitos personajes de Oriente con su inusual carga de regalos. Y cuando se fueron, ¿el servicio de inteligencia de Herodes no fue capaz de descubrir a qué niño habían visitado?

g) Según el relato de los Magos, mucha gente se enteró de que Jesús había nacido en Belén (Herodes, toda Jerusalén, los Sumos Sacerdotes, los escribas, la gente de Belén). Pero según San Juan, cuando Jesús salió a predicar nadie sabía que había nacido en Belén (Jn 7,41-42). Y según Marcos, la gente de Nazaret tampoco sabía que el nacimiento de Jesús hubiera sido algo especial (Mc 6,1-6).

El rey Salomón y Jesús

Es posible encontrar explicación para alguna de estas dificultades. Pero para todas ellas juntas, es difícil hallar respuesta. Por eso, actualmente los estudiosos de la Biblia prefieren pensar que el episodio de los Reyes Magos, así como está en el Evangelio, no sucedió realmente.

¿Por qué, entonces, Mateo lo incluyó entre los sucesos de la infancia de Jesús? Para responder a esto, debemos tener presente que San Mateo compuso su Evangelio para una comunidad cristiana de origen judío, es decir, que tenía una formación y una cultura judías. Y sabía que los judíos tenían una gran estima por los grandes personajes del Antiguo Testamento. Ahora bien, Mateo no conocía demasiados detalles de la infancia de Jesús. Sí conocía al Jesús adulto, pero no al Jesús niño. Entonces decidió contar los distintos episodios de la infancia del Señor basándose en la vida de los personajes del Antiguo Testamento.

Y una de las figuras más admiradas del Antiguo Testamento era, sin duda, el gran Rey Salomón. Según la Biblia, este monarca gozaba de una sabiduría y una inteligencia tan extraordinarias, como ningún otro rey la tuvo jamás ni antes ni después de él (1 Re 3,12). Su ciencia fue superior no sólo a la de los otros reyes, sino a la de todos los sabios de Oriente (1 Re 4,9-11). Llegó a componer 3.000 parábolas, 1.005 poemas, y hasta escribió tratados de botánica y de zoología (1 Re 5,12-13).

Viajó para ver si era cierto

¿Cuál era uno de los episodios más famosos y divulgados de la vida del rey Salomón? Sin duda el de la visita de la reina de Saba. Los judíos solían contarlo con gran orgullo. ¿Y qué decía? Que un día se presentó en Jerusalén una reina anónima, venida de un lejano país llamado Saba; había oído hablar de la extraordinaria fama del rey israelita, y quería conocerlo y admirarlo personalmente (1 Re 10,1-13).

Este episodio era tan popular y conocido entre los judíos, que el mismo Jesús lo citó en cierta oportunidad cuando, discutiendo con los judíos que no creían en él ni querían aceptar sus enseñanzas, les dijo: “El día del Juicio (Final), la reina del Sur (o de Saba) se levantará contra ustedes y los condenará. Porque ella vino desde lejos nada más que para escuchar la sabiduría de Salomón; y aquí hay alguien que es más que Salomón (y ustedes no lo quieren escuchar)” (Mt 12,42).

Ahora bien, si analizamos el relato de la reina de Saba, encontramos los mismos elementos que el relato de los Reyes Magos.

Igualito que la reina

1) Una reina anónima se puso en camino y viajó a Jerusalén desde un lejano país de Oriente (1 Re 10,1). Unos Magos anónimos se pusieron en camino y viajaron a Jerusalén desde un lejano país de Oriente (Mt 2,1).
2) La reina era sabia (1 Re 10,1). Los Magos eran sabios.
3) Ella buscaba al rey de los israelitas para admirarlo (1 Re 10,9). Ellos buscaban al rey de los judíos para adorarlo (Mt 2,2).
4) A la reina la guió una estrella. (La literatura judía dice: “Cuando la reina de Saba se acercaba a Jerusalén, reclinada en su carruaje, vio a lo lejos una rosa maravillosa que crecía a orillas de un lago. Pero al aproximarse más vio con asombro que la rosa se transformaba en una luminosa estrella. Cuanto más se acercaba, más brillaba su luz”.) También a los Magos los guió una estrella (Mt 2,2).
5) La reina de Saba llegó planteando enigmas difíciles de resolver, y halló las respuestas (1 Re 10,3). Los Magos llegaron planteando un enigma difícil de resolver, y hallaron la respuesta (Mt 2,4-5).
6) La reina le ofreció a Salomón los regalos que le traía: oro, incienso y piedras preciosas (1 Re 10,10). Los Magos le ofrecieron al Niño los regalos que le traían: oro, incienso y mirra (Mt 2,11).
7) Luego de admirar a Salomón, la reina regresó a su país y desapareció de la historia (1 Re 10,13). Luego de adorar al Niño, los Magos regresaron a su país y desaparecieron de la historia (Mt 2,12).

Sabio como el rey sabio

Es posible, pues, que el relato de los Magos, así como está contado en el Evangelio de Mateo, no haya sucedido realmente. Que no se trate de un hecho estrictamente histórico, sino que haya sido creado por San Mateo, teniendo como base la narración de la visita de la reina de Saba a Salomón. Este modo de contar la biografía de alguien era muy común entre los teólogos judíos de aquel tiempo, que más que una precisión histórica, buscaban siempre transmitir una enseñanza o un mensaje.

Y por supuesto que los lectores judíos, al leer el relato de los Magos, descubrían inmediatamente lo que el autor les quería decir: que Jesús era un nuevo y más grande Salomón, enviado por Dios a la tierra; que en este Niño nacido en Belén residía una sabiduría y unos conocimientos extraordinarios, como nunca los hubo antes en ningún ser humano, ni los podrá haber después; que las cosas que este Niño diga cuando sea grande, aunque resulten desconcertantes o sorprendentes, pueden ser aceptadas con confianza; porque es Dios quien habla a través de Él.

El destino de los Magos

Los misteriosos Magos de Oriente que llegaron a Belén para visitar al Niño Jesús cautivaron pronto la devoción y la fantasía popular de los cristianos. Ya en el siglo II se los elevó a la categoría de Reyes; esto se debió a que había un Salmo que decía: “Los reyes de Tarsis y de Saba le traerán sus regalos; todos los reyes se arrodillarán ante él” (72,10-11); y se creyó que los Magos eran estos reyes que habían venido para cumplir la profecía.

Luego se fijó su número; al ser tres los regalos que le ofrecieron al niño (oro, incienso y mirra), se pensó que los Magos tenían que haber sido tres. Más tarde, en el siglo VI, se les dio nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar. En el siglo VIII, se los hizo de razas diferentes. Y por último, en la edad media, se empezó a decir que uno de ellos era negro.

Pero quizás lo más pintoresco sea el detalle de sus reliquias. Según una tradición, los Magos murieron en Persia. De allí sus restos fueron llevados a Constantinopla en el año 490. Más tarde aparecieron en Milán. Y finalmente se los trasladó a Colonia (Alemania), en cuya Catedral descansarían actualmente, junto a una ingenua inscripción que dice: “Habiendo sufrido muchas penurias por el Evangelio, los tres sabios se encontraron en Armenia el año 54 d.C. para celebrar la Navidad. Después de la misa, murieron. San Melchor, el 1º de enero a los 116 años. San Baltasar, el 6 de enero a los 112 años. Y San Gaspar, el 11 de enero a los 109 años”.

De hecho, los cuerpos de los Magos viajaron mucho más después de muertos, que durante su vida.

El sol sale para todos

San Mateo nos cuenta que, cuando Jesús vino al mundo, unos Magos del lejano Oriente se enteraron de su nacimiento. No pertenecían al pueblo judío, ni conocían al Dios verdadero, ni practicaban la auténtica religión; sólo observaban los astros y estudiaban ciencias secretas. Pero mediante la aparición de una estrella Dios les hizo saber de la llegada del rey de los judíos a la tierra. También nos dice que los Sumos Sacerdotes y Escribas judíos pudieron enterarse del nacimiento del Mesías, pero por otro camino: descifrando las profecías de las Sagradas Escrituras. Finalmente, también el rey Herodes se enteró del nacimiento de Jesús, por sus asesores políticos.

El evangelista enseña, así, que Dios quiere hablar con todos los hombres, y que para ello emplea el lenguaje que cada uno puede entender. A Herodes le habló a través de sus asesores. A los Maestros de la Ley, a través de la Biblia. Y a los Magos, a través de sus estudios astronómicos. Dios no rechaza a nadie. No excluye a nadie de la salvación. Ni siquiera a los Magos, que para la mentalidad judía de entonces eran extranjeros despreciados y que vivían en medio de su ignorancia y sus creencias supersticiosas. También a ellos les dirigió su Palabra, y de una manera en que pudieran entender.

Hoy en día, en que algunas categorías de personas (divorciados, matrimonios irregulares, alcohólicos, drogadictos, enfermos de sida, madres solteras, desvalidos), por uno u otro motivo no encuentran lugar en la Iglesia, y hasta son excluidas en nombre del mismo Dios, los Reyes Magos lejos de constituir una historia feliz y romántica para contar a los niños, representan la advertencia divina de que el Sol sale para todos; y que nadie debe quedar afuera de la salvación de Dios.

Adaptado de Religión Digital

16 diciembre, 2024

Carta

¿Te acuerdas de esa carta a los Reyes Magos que escribías cuando eras pequeño? Un día dejamos de escribirla y puede que cometiéramos un error. Todos sabemos que cuando uno crece, los reyes son muy listos y ya saben lo que necesitas, pero nunca viene mal recordárselo.

Por eso quiero invitarte a que escribas una  carta a los Reyes estas Navidades. Que hagas un repaso de todo lo que has vivido este año, para poder dar gracias por todo lo bueno que ha venido y aprender de lo malo. Y pensar qué es lo que quieres para el año que viene. Y oye, no te preocupes, si no se te ocurre nada, puedes pedir algo para los demás.Dios existe y es todopoderoso. Y a pesar de ello, decidió hacerse humano y nacer en Belén. Y no es ninguna tontería lo de "hacerse humano". Es que el mismísimo Dios, necesitó un día que le envolvieran en pañales. Que así suena muy bonito, pero también había que cambiárselos. A Dios.

Y ese mismo Dios, Jesús nos dijo: "Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra? (...) Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!"

Así que tenemos que pedir. Por eso no es en absoluto infantil 'escribir una carta a los Reyes'. Todo lo contrario. Deberíamos hacerlo todos los días: dar gracias a Dios por todo lo que nos regala, nuestra familia, tener un hogar, la educación que hemos recibido, el trabajo...

Hay tantas cosas por las que dar gracias cada día -solo hay que rebuscar un poco- y que por ende nos llevan a saber que Dios nos cuida y nos quiere. Por eso la Navidad es un momento perfecto y especial, para aprovechar y pedir. Y que no nos de vergüenza. Hay que pedir que ya Dios sabrá como repartir.




15 diciembre, 2024

12 diciembre, 2024

Navidad


La Navidad es una época de reflexión y nostalgia, y una forma de aprovechar esos sentimientos cálidos y confusos es haciendo preguntas sobre la reminiscencia. Estas son preguntas que hacen que las personas reflexionen y recuerden experiencias, tradiciones y recuerdos pasados relacionados con la temporada navideña.

Reminiscencia es el acto de pensar en el pasado y recordar experiencias y eventos pasados. Puede ser una herramienta poderosa para preservar los recuerdos y las tradiciones, y para fomentar un sentido de conexión.


En días festivos, como Navidad, la reminiscencia puede ser especialmente importante porque permite a las personas reflexionar sobre el pasado y recordar los momentos y tradiciones especiales que hacen que la temporada navideña sea única. Al compartir recuerdos, las personas pueden volver a conectarse con el pasado y con las personas que ya no están con nosotros, y pueden crear una sensación de continuidad y tradición.


Además, recordar  también puede brindar una sensación de consuelo y nostalgia, lo que puede ser particularmente beneficioso durante la temporada navideña, a menudo estresante. También puede ser una excelente manera de conectarse con otras personas y compartir historias y experiencias.


La Navidad es una época de reflexión y nostalgia, y una forma de aprovechar esos sentimientos cálidos y confusos es haciendo preguntas sobre la reminiscencia. Estas son preguntas que hacen que las personas reflexionen y recuerden experiencias, tradiciones y recuerdos pasados.


Contesta:

  1. 1. ¿Cuál es tu primer recuerdo de Navidad?
  2. 2. ¿Cuál es tu tradición navideña favorita?
  3. 3. ¿Cuál es tu recuerdo navideño favorito?
  4. 4. ¿Quién es tu persona favorita para pasar la Navidad?
  5. 5. ¿Cuál es tu película o libro navideño favorito?
  6. 6. ¿Cuál es tu canción navideña favorita?
  7. 7. ¿Cuál es tu comida o postre navideño favorito?
  8. 8. ¿Cuál es tu regalo de Navidad favorito que has recibido?
  9. 9. ¿Cuál es tu actividad navideña favorita?
10. ¿Qué es lo que más te gusta de la Navidad?
  1. 11. ¿Tienes algún adorno navideño especial?
  2. 12. ¿Tienes alguna tradición navideña especial?
  3. 13. ¿Has viajado alguna vez en Navidad? ¿A dónde fuiste?
  4. 14. ¿Alguna vez has sido voluntario en Navidad? ¿Dónde y qué hiciste?¿Por qué?
  5. 15. ¿Has estado alguna vez fuera de casa en Navidad? ¿Dónde?
  6. 16. ¿Cuál es la Navidad más memorable que has tenido?
  7. 17. ¿Cuál es el regalo de Navidad más sorprendente que has recibido?
  8. 18. ¿Tienes supersticiones o creencias navideñas?
  9. 19. Tiene alguna receta especial para las fiestas que se prepare en tu casa  todos los años?
  10. 20. ¿Cuáles son tus planes para esta Navidad?

09 diciembre, 2024

Navidad

La Navidad ha servido de inspiración y marco para muchas historias, algunas mejores, otras peores, algunas más tópicas, otras más originales, algunas conmovedoras, otras divertidas... Aunque mi relato navideño favorito es muy corto, muy sencillo y os lo pondré al final de este post.

Porque prefiero empezar hablando de una de las hsitorias navideñas más famosa (quizás la más famosa), y constantemente adaptada al cine y la televisión: el Cuento de navidad del autor realista inglés Charles Dickens, en el que los espíritus de las navidades pasadas, presentes y futuras se le van apareciendo al huraño y egoísta señor Scrooge, que lleva una vida solitaria, preocupado solo por los negocios y el trabajo. Esos espíritus le demostrarán la verdadera importancia de las relaciones humanas y los sentimientos, y lograrán cambiar su actitud. Como digo, ha sido infinitamente adaptado a cine, televisión, dibujos animados... Hasta los teleñecos hicieron una versión divertidísima: 





Y aquí os dejo el tráiler de una adaptación bastante reciente hecha por Disney:



Pero un poco antes, en el XIX, y arropados por ese interés de los románticos por la cultura popular de cada región, algunos escritores (como hizo Bécquer con las Leyendas ) se dedicaron a recoger y reelaborar cuentos populares, muchos de ellos infantiles. Y algunos, claro, tenían que ver con la Navidad, como La vendedora de fósforos, del danés Hans Christian Andersen (autor de otros cuentos muy famosos, como El patito feo, La sirenita o El Soldadito de Plomo). Os dejo una versión muy cortita:



Otro relato navideño (y maravilloso) de Andersen es La reina de las nieves:




Inspirándose en él, la escritora española Carmen Martín Gaite escribió una novela del mismo título que también os recomiendo (no sé si conocéis Caperucita en Manhattan, otro libro de esta autora, inspirado también en el famosísimo cuento infantil Caperucita roja... como veis, los cuentos infantiles dan para mucho más de lo que pueda parecer a primera vista).

Ya a finales del XIX, el genial irlandés Oscar Wilde (uno de mis escritores perferidos), también se dedicó a escribir cuentos que, aunque por fuera pueden parecer "infantiles", por dentro hablan de cosas que ni jóvenes ni adultos deberíamos olvidar nunca. Un ejemplo es El gigante egoísta, cuento navideño no tanto por la ambientación como por uno de sus personajes. Aquí lo tenéis en versión "cuentacuentos...", pero si os apetece también podéis leerlo (por ejemplo, aquí), porque es muy corto pero muy emotivo




(Y de paso, aprovecho para recomendaros que no os perdáis otros cuentos de Wilde, como por ejemplo, El ruiseñor y la rosa, donde da su visión sobre esa confrontación entre románticos y prácticos que, como  estamos viendo domina la literatura y la mentalidad del siglo XIX... y tal vez de todas las épocas)

Y en España,  sin salir del XIX,y ya que estamos con el Naturalismo, Vicente Blasco Ibáñez escribió un pequeño relato navideño (con moraleja, como casi todos los que se escriben sobre la Navidad... ¿por qué será?) titulado "El premio gordo", a cuyo protagonista, Jacinto, le cambia la vida cuando le toca la lotería, aunque no todas las consecuencias serán las que él pensaba: asciende socialmente, se casa con una hermosa mujer, triunfa en su profesión, pero pronto descubrirá que todo es falso y hueco, y al descubrir que su mujer es infiel ,muere en un duelo... y despierta, porque todo es una ensoñación que le hará descubrir los peligros de una felicidad basada sólo en la fortuna material.

Películas navideñas hay muchas (y solo tendréis que sentaros frente a la tele en los días de vacaciones que nos esperan para comprobarlo), pero al margen de papás noeles, paisajes nevados, cenas familiares con sorpresa y enredo, y otros tópicos repetidos, sí me gustaría destacaros (y recomendaros) un par de ellas.

La primera es uno de los grandes clásicos de todos los tiempos, de emisión obligada en casi todos los países durante estas fechas: Qué bello es vivir, de 1946, dirigida por Frank Capra y protagonizada por James Stwart: la historia de una vida marcada por las dificultades y la dureza desde la infancia, con ángeles de la guarda que bajan a la tierra para evitar su suicidio por el medio... Una historia tierna y conmovedora, que nos habla también de lo verdaderamente importante (y de la importancia de aquellas personas que a primera vista pudieran no parecerlo), y  que, como os digo, sigue viéndose  año tras años (ya veréis como la ponen en la tele...). Os dejo el principio. Pero si se cruza con vosotros, dadle una oportunidad:


La otra es una fantasía de animación maravillosa, como casi todas en las que interviene el director Tim Burton: Pesadilla antes de Navidad



Pero mi historia "navideña" preferida está escrita por el uruguayo Eduardo Galeano, que la incluye en un libro de relatos cortos, El libro de los abrazos, y que demuestra que en unas pocas líneas se puede captar toda la intensidad de una historia... Y en esto, Eduardo Galeano es un verdadero maestro, que conseguirá sobrecogerte el corazón con sólo un par de párrafos.

Porque este es un relato en el que también hay un niño (la Navidad está siempre especialmente ligada a la infancia... por algo en ella se celebra eso, el nacimiento de un niño, tal vez el nacimiento de todos los niños) y que a mí me encoge siempre el corazón. Se titula "Nochebuena":

Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:

-Decile a... -susurró el niño- Decile a alguien, que yo estoy aquí.



¿Y tú? ¿Recuerdas especialmente algún cuento, algún libro o alguna película navideña, ya sea por buena o ya sea por mala? ¿Y tienes alguna preferida? Háblame de ella....


Conecta de la semana del 9 de diciembre


¿Cuál es el estado de ánimo que menos te gusta?
¿Por qué?



¿Cuál es el origen de los villancicos navideños?



La palabra «villancico» deriva de «villano», pero antes de que pienses en el malo de las películas, debes saber que este era un término empleado en la Edad Media para referirse a los habitantes de las villas. La etiqueta también servía para diferenciar a los campesinos de los nobles.

En el Medioevo, los villancicos eran canciones populares empleadas por el pueblo llano, como una forma sencilla y rítmica de repasar sucesos relevantes para la comunidad (los amoríos, las muertes, etc.). De modo que al inicio estos cantos no tenían carácter religioso ni hablaban de la Navidad.

Estas melodías consistían en unas canciones breves, de pocas estrofas, y casi siempre con un estribillo que se repetía varias veces a lo largo de la pieza. En su origen los villancicos eran cantados por un solista que iba acompañado de algún instrumento.

Debido a su éxito entre los pobladores comunes, hacia el siglo XVI las autoridades eclesiásticas vieron en los villancicos un medio de divulgación eficaz.  Eventualmente, la Iglesia comenzaría a usar estas canciones para contar historias religiosas (centradas sobre todo en el nacimiento de Jesús).
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Con el tiempo, los villancicos religiosos fueron adquiriendo una gran complejidad técnica. El aumento del número de voces y el uso de instrumentos más complejos, como el arpa, el violón y el órgano son dos cambios importantes, que marcan la evolución del género.
Estas canciones se popularizaron rápidamente y se convirtieron en una práctica habitual en las iglesias.

Finalmente, durante el Renacimiento italiano, la canción tomó una forma más alegre, acercándose así mucho más a lo que hoy en día conocemos como villancico.

El villancico en la actualidad
En todo este proceso evolutivo, las melodías y letras de las canciones han ido cambiando. Aunque los temas y la atmósfera de los villancicos en la actualidad siguen girando en torno a un mismo eje temático: la Navidad. 
Fuente: National Geographic / Wikipedia





Cómo hacer un villancico: Máximo grupos de 5 personas

#1 Elige una música que te guste

 Será más fácil que la gente también enganche.

#2 Prepáralo con tiempo

La preparación de un villancico lleva su tiempo, no lo dejes para el último día.

#3 Necesitarás mucha concentración y ensayos

La concentración es fundamental en los ensayos.

#4 Haced un videoclip chulo para darle difusión

Para que vuestro villancico sea más conocido es bueno grabar un videoclip. Antes de hacerlo os recomiendo pensar bien la idea que queréis transmitir. Os recomendamos reflejar el ambiente navideño y familiar, la alegría y el verdadero sentido de la Navidad.

#5 Lánzate, no tengas miedo.

¿Quién dijo miedo?


El villancico perfecto

¡OJO!  Un villancico son versos octosílabos, distribuidos en: 

  • estribillo (de dos a cuatro versos), Se va repitiendo
  • coplas ( normalmente redondillas: cuatro versos octosílabos)



08 diciembre, 2024

8 de diciembre

Imagen relacionada
El 8 de diciembre se celebra la Inmaculada Concepción. 


Esta festividad tiene su origen en el llamado Milagro de Empel. 


El 7 y 8 de diciembre de 1585 el Tercio del Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla combatía en la Guerra de los 80 Años en la Isla de Bommel


La situación de los tercios españoles era desesperada. 
El enemigo extendió una rendición pero la respuesta española fue rotunda: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra, Ya hablaremos de capitulación después de muertos».
Ante tal respuesta, el enemigo abrió los diques de los ríos en los que se estaba llevando a cabo la batalla para inundar el campamento español. 
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El milagro de Empel, por Augusto Ferrer-Dalmau .
Fue entonces cuando se refugiaron en el montecillo de Empel. 
Un soldado del Tercio comenzó a cavar una trinchera dando con una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción
Ante tal hallazgo, pusieron la imagen en un improvisado altar como una señal de protección.


Horas mas tarde, un viento inusual e intensamente frío heló las aguas del río. 


Los Tercios españoles avanzaron por sus aguas heladas para a la mañana siguiente, 8 de diciembre, derrotar al ejército enemigo y alzarse con la victoria en la contienda.
Ese mismo día la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia. Lo que se celebra desde aquel día fue la ayuda «divina» y protección que llevó a la victoria al ejército español.


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¡Ojo, no confundir!



La patrona de España es la Inmaculada Concepción que a su vez es también la patrona de los militares. Es el 8 de diciembre.

Y la patrona de la Hispanidad que es la Virgen de Guadalupe y también es la patrona de Extremadura es el 8 de septiembre.

La patrona de la Guardia Civil es la Virgen del Pilar que coincide con la Fiesta Nacional, el 12 de octubre.

El patrón de España es el apóstol Santiago, el 25 de julio.





Por cierto, no os he dicho dónde está EMPEL


En el sur de Holanda, en la provincia de Barbante Norte se encuentra el municipio de St. Hertogenboch, de unos 150.000 habitantes y curiosamente esta provincia es la única de mayoría católica en los Paises Bajos. 


A pocos kilómetros esta ciudad se levanta, a orillas del rio Mosa (Maas en flamenco) la localidad de Empel , zona residencial de reciente construcción, y junto al rio, casi debajo del puente que lo cruza, está Oud Empel (Viejo Empel).

En Oud-Empel hay un discreto cementerio y junto a él se levanta una pequeña capilla, parece que forma parte del camposanto, pero no, aunque el acceso desde la carretera es el mismo son lugares diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial la capilla fue dañada en un bombardeo, siendo reconstruida el año 2000

En el interior de capilla podemos ver, además de una imagen de la Inmaculada Concepción, diversas  placas y enseñas españolas presentadas con motivo de distintas visitas y conmemoraciones.

Resultado de imagen de capilla de empelActualmente y en el centro de la reciente urbanización construida en Empel se encuentra la Parroquia de la Inmaculada, un grupo de fieles, organizados por el padre Mark han recuperado y mantienen con aprecio y orgullo la celebración del Milagro cada 8 de diciembre.En el interior de la Iglesia podemos ver varios motivos representativos del acontecimiento. 

Destaca un tríptico que relata lo que ocurrió, una imagen de la Inmaculada y ahora se expone una réplica del cuadro de Ferrer Dalmau sobre el Milagro de Empel.


Hay también varias placas conmemorativas y una imagen de la Virgen de Guadalupe – donada por un fiel mexicano afincado en Holanda-.

Cuando hay visita de grupos españoles se adorna el altar con una bandera de España y un casco de época similar al que pudieran portar los soldados de los Tercios.

05 diciembre, 2024

¿Dónde nació Jesús?

Desde niños aprendemos que Jesús nació en Belén. Lo celebramos en Navidad y lo cantamos en los villancicos. Pero ¿qué dice el Nuevo Testamento sobre esto? En realidad, solo dos evangelistas afirman expresamente que Jesús nació en Belén: Mateo y Lucas.

Mateo dice: “Cuando nació Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes”. Y Lucas escribe: “Cuando José y María estaban en Belén, ella dio a luz a su hijo primogénito”. En cambio los otros dos evangelistas, Marcos y Juan, sostienen que Jesús nació Nazaret.

Cuando Marcos cuenta el bautismo de Jesús, dice que “venía de Nazaret”; y nunca menciona otra ciudad de origen de Jesús. También dice que Nazaret era “la patria” de Jesús. Y cuando lo rechazan en Nazaret, comenta: “Un profeta es despreciado solo en su patria, entre sus parientes y en su casa”.

Por otra parte, Marcos siempre lo llama “Jesús de Nazaret”; y en la Biblia, cuando después del nombre de una persona se menciona una ciudad, es porque se trata del lugar de nacimiento, como cuan-do habla de Pablo de Tarso, José de Arimatea o Lázaro de Betania.

Por su parte, para san Juan también Jesús nació en Nazaret. Afirma que es “un profeta de Nazaret”. Que Natanael no quiere creer en Jesús porque “de Nazaret no puede salir nada bueno” (Jn 1,46). Y que los judíos lo rechazan como Mesías por haber nacido en Nazaret, diciendo: “¿No afirma la Escritura que el Mesías vendrá de Belén?”.

Marcos y Juan, pues, siempre presentan a Jesús procedente de Nazaret. Solo Mateo y Lucas, en el Nuevo Testamento, cuentan su nacimiento en Belén. Pero no parece tratarse de relato histórico. Por dos razones.

Primero, porque aunque los dos cuentan que Jesús nació en Belén, cuando es adulto siempre lo llaman “Jesús de Nazaret”. Y segundo, porque son relatos contradictorios en dos puntos:

1) Según Mateo, Jesús nació en Belén porque sus padres eran de allí, y tenían allí su casa. En cambio según Lucas, Jesús nació en Belén porque su familia tuvo que viajar por un censo.

2) Según Mateo, Jesús y su familia van a vivir a Nazaret por miedo al gobernador Arquelao de Judea, e insinúa que nunca antes habían estado en Nazaret. En cambio, según Lucas, se van a vivir a Nazaret porque esa era “su” ciudad.

Este tipo de contradicciones nos sugieren que Mateo y Lucas no están contando un hecho histórico; y que lo más probable es que Jesús haya nacido en Nazaret. ¿Por qué entonces Mateo y Lucas dicen que Jesús nació en Belén? Porque su origen nazareno era un dato vergonzoso.

Nazaret, en aquel tiempo, era una aldea minúscula y de mala fama, de la provincia de Galilea. Tan insignificante, que en el Antiguo Testamento no se la menciona nunca.

Flavio Josefo, un historiador judío, cuando describe la Galilea, menciona 54 ciudades, pero ignora completamente a Nazaret. Y el Talmud enumera 63 ciudades galileas, y se salta Nazaret.

Que el Mesías enviado por Dios a la tierra hubiera nacido en aquel lugar deshonroso causaba verdadero escándalo en ciertos ambientes. Además, según la creencia popular, el futuro Mesías tenía que ser descendiente de la familia del rey David; y David había nacido en Belén. Por lo tanto, el candidato a Mesías también tenía que proceder de Belén.

Esto hizo que en los años 30, cuando los primeros cristianos salieron a predicar el Evangelio después de la resurrección de Jesús, tuvieran dificultades en presentar a Jesús como Mesías.

Su procedencia de Nazaret no lo favorecía. Entonces algunas comunidades crearon los relatos de que procedía de Belén. No pretendían con esto engañar, ni falsear la realidad, como puede parecernos a nosotros. Era su forma de expresarse.

A ellos no les preocupaba el hecho meramente histórico, sino anunciar la buena noticia de que Jesús era el Mesías esperado. Y lo hicieron a su manera: mediante un relato.

Así, cuando hacia el año 70 Marcos compuso su evangelio, no incluyó el dato del nacimiento de Jesús en Belén, porque la mayoría de sus lectores eran de origen pagano, y no les preocupaba las profecías. No tuvo, pues, problemas en conservar el recuerdo de que había nacido en Nazaret.

En cambio cuando hacia el año 80 escribieron Mateo y Lucas, muchos de sus lectores procedían del judaísmo, y sí les preocupaba que el nacimiento de Jesús coincidiera con las esperanzas judías. Entonces tomaron los relatos de su nacimiento en Belén. Eso sí, cada uno contó una versión diferente.

Mateo dijo que Jesús nació en Belén porque su familia era de allí. Y Lucas dijo que Jesús nació en Belén porque su familia viajó allí por un censo.

Finalmente Juan, cuando compuso su evangelio hacia el año 100, había llegado a la convicción de que Jesús era Dios y existía desde siempre, desde antes de venir al mundo. Entonces tampoco tuvo interés de incluir el nacimiento de Jesús en Belén. Su origen terreno, en Belén o Nazaret, le daba lo mismo, porque su verdadero origen era el cielo; y eso bastaba para declararlo Mesías.

Por eso Juan, al igual que Marcos, conservó el dato histórico del origen nazareno de Jesús. El nacimiento de Jesús en Belén no es un dato histórico, sino teológico. Solo pretendía decir, a la manera judía, que Jesús era el Mesías anunciado desde antiguo y esperado por el pueblo de Israel.

Pero no por eso debemos abandonar las tradiciones de Belén, ni dejar de lado los villancicos, ni renunciar a los pesebres, ni excluir las peregrinaciones a la ciudad de Belén. Decir que Jesús nació en Belén sigue siendo para nosotros, como lo fue para los primeros cristianos, una afirmación fundamental.

Quiere decir que para Dios no cuenta la procedencia, el origen o la cuna de una persona. Que no hace falta nacer en lugares especiales ni en las grandes capitales, para cambiar el mundo. Provenir de un lugar oscuro y de mala fama, como Jesús, no condiciona a nadie. Porque la grandeza de una persona no reside en su origen, sino en el destino que supo labrarse.


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